miércoles, 5 de enero de 2011

Del otro lado...

Hay una puerta, en algún lugar, de difícil acceso para los simples mortales. Detrás de esta puerta, se abren mundos cuya vastedad asombra a los afortunados visitantes. Uno puede demorarse toda la vida, atónito, en la mera contemplación de estos prodigios ocultos, tal es la complejidad y la riqueza de las maravillas que allí se guardan. Otros pueden dedicarse a recorrer estos magníficos salones en los que las delicias son constantes.

La puerta mágica que guarda este otro universo está al alcance de todo el mundo, más no todos tienen la perseverancia necesaria para encontrarla y aún menos se atreven a abrirla.
Sucede que como pago por los secretos que se revelan al aventurero audaz, se exige un precio brutal: quién tenga acceso a los tesoros del mundo deberá renunciar para siempre a la felicidad, acosado por los fantasmas de su propia mortalidad. El solo hecho de vislumbrar todo cuanto el mundo posee de bello despierta en el viajero la triste realidad de la condición humana, que es finita y casual.
Pero existe una esperanza, pobre dirán los menos optimistas, que consiste en acercar a otros hacia este mundo secreto, convertirse en guía para los espíritus jóvenes, ya que aunque el precio a pagar sea tan alto, un solo vistazo a lo oculto detrás de esta puerta vale tanto como la propia vida.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Refugio

Ellos estaban lejos, fuera de alcance. El mundo era muy extenso, y ni siquiera se los podía escuchar roncar, dormidos como estaban de toda conciencia. De manera que yo estaba solo. Y estaba despierto.

Mi espacio no era tan amplio, y esa era una de sus mayores ventajas: me hacía sentir contenido y protegido (solo Dios sabe cuanta necesidad tenía yo de sentirme así). Las luces, bajas, completaban la perfecta ambientación, amparándome en la semi-oscuridad.

En ese pequeño universo personal me desarrollaba yo, dormía si quería, o simplemente me recostaba suavemente, disfrutando de la inmensa comodidad y privacidad. No existían allí ni la vergüenza ni las humillaciones. Todo era libertad, los sentidos en reposo, el tacto rey y la noche, eterna, mi cómplice y manta.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Simple

El poder entender la belleza de lo simple es como ir hasta el cielo para poder ver y apreciar el color de la tierra. No es nunca una cuestión superficial, todo lo contrario.

Es una filosofía de vida particularmente atrayente, que se caracteriza por el apreciar las cosas livianas, sutiles y libres.

Poder compartir una tarde de verano a la sombra o descansando en el pasto junto a un espíritu similar al propio es de vital importancia en este sentido...

Estas ideas poseen una poesía y una belleza infinitas, son como rayos de sol que iluminan la realidad oscura y gris que todos vivimos. Son momentos de paz en un caos avasallador. Son esperanzas, y esperanza es tal vez la mas bella, simple y sutil de las ideas.

sábado, 18 de diciembre de 2010

La manos

Antes que nada, esto no es nuevo. Lo escribí hace como 1 año, quedó guardado en los borradores y hoy lo descubrí por casualidad. Ya no me representa y por ende no me hago cargo. Me hace sentir un poco vulnerable por alguna razón, pero ya fueee! :


Las manos. Las manos estaban llenas de amor. Las manos corrían veloces acariciando y reconfortando, brindando un cálido refugio contra la lluvia, contra el dolor y la vida. Eran tiernas, suaves, maternales y estaban llenas de amor. Verdaderamente, las manos daban placer. Volvían una y otra vez frotando, estimulando, descubriendo secretos que nunca habían sido revelados y llegando a los lugares ocultos, prohibidos, eternos del goce. Apuntaban directamente hacia el cielo, eran la envidia de los fríos dioses que reinan solitarios, condenados a una eternidad de castidad. Las manos brillaban, friccionaban, feroces por momentos. Estremecían la piel, tocaban sin pudor, sin respeto. Violentas, temblaban de emoción, rasguñaban y mordían, se alzaban y caían sin control, golpeaban y pellizcaban. Eran manos dificiles de contener, insoportables por momentos, gritaban y gemían. Eran manos asesinas, que no conocían el amor, poseídas por una furia diabólica, mensajeras de la agonía. Eran las mismas que habían levantado las murallas infranqueables del averno, que habían bebido gota a gota el río de sangre que Lucifer vertió en su caída. Eran crueles, impiadosas y voraces, y por esta misma razón eran tan atractivas, tan sensuales e irresistibles y por esta misma razón reconfortaban y saciaban el espíritu de la misma manera que lo hicieran los latidos del corazón materno en la mas tierna infancia.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Recetas del Tío Vinagre 2

Recetas del Tío Vinagre presenta: Limpiando la heladera.

*Fundamental, tener una heladera. Y que esté sucia.

El ingrediente principal será obviamente hielo, que es siempre lo último que queda cuando ya nos comimos todo (a menos que hayan sido tan caretas de descongelar la heladera en los últimos 5 años). Digamos entonces que será una comida de verano, o mas bien una bebida de verano. Tomamos un cuchillo y arrancamos cachos del freezer (verdaderas estalactitas y estalagmitas), los ponemos en una cacerola y esperamos. Prender la cocina sería estúpido, total el hielo se va a derretir igual con paciencia y algunos golpes (que caro está el gas!).

Puede ocurrir que el hielo se obstine en quedarse pegado a las paredes de la heladera, pero existe una solución: mojamos un trapo con nafta, lo prendemos fuego dentro de un tacho y metemos el mencionado dentro de la misma (la heladera). Esto garantiza que el hielo se afloje. Puede mezclarse un poco con el plástico derretido del congelador, en cuyo caso revolvemos hasta formar una masa homogénea.
La grasa, las cucarachas muertas y otras mugres que nunca faltan, son un excelente condimento que realza el sabor casi nulo del hielo y suavizan el cuasi tóxico del plástico.
A disfrutar ya mismo entonces, que mañana, cuando estemos en el hospital totalmente intoxicados, de la comida se encarga otro!!!

T! de Tallerote!

Cada vez le tengo mas cariño a este espacio que oficia de muro de los lamentos para los que lo necesitan... la almohada no merece la responsabilidad de ahogar tantos gritos.
El hecho de que seamos tan pocos, además, le da un clima público pero íntimo a la vez que resulta reconfortante. Es un lugar de expresión formidable y sumamente necesario, una verdadera cueva donde guarecerse durante la noche. Es el cable a tierra que muchas veces no tenemos en ningún lado.
En lo personal, le encuentro otra función: Es para mí un cuaderno de notas en el que boceto pensamientos y un registro de estados de ánimo.
Por último, este blog guarda melancólicamente algunos pensamientos que ya no compartimos, ideas rebatidas y visiones distorsionadas de la realidad que no merecen perderse en la niebla del tiempo.

"El que se para bajo la lluvia, se moja, y el que se moja necesita, tarde o temprano, una toalla para secarse.
De la misma manera, quién vive está destinado a sufrir y quién sufre necesita, tarde o temprano, una oreja amiga"

Que no decaiga el copetín, aguante Tallerote!

Me vole...


El vértigo incesante de siempre, y esta forma de empujarme y volverme a tomar como un loco enfermo que alimenta el delirio con el bombeo acelerado de un corazón, de mi corazón...

¿Morir asi, o vivir en un desierto? Dejarme llevar por el viento para viajar eternamente y no padecer el enamoramiento de cualquier cosa que maraville mis sentidos...

Todo es un ir y venir que desgasta mis suelas, duermo sin horarios específicos, tirado en algún papel cualquiera, sobre una almohada de hojas o entre mis piernas...

El patetismo me viste de gala; y que bien me veo…